Tuesday 17 de July de 2007

Estrés e inmunidad: Estudios en el ser humano

¿Como se investiga, en el hombre, el efecto del estrés sobre la respuesta inmune?

Se han utilizado tres maneras, que no son incompatibles: 1) se investiga el efecto de los estresores que se dan naturalmente (ej., muerte del cónyuge, despido, exámenes, etc.) sobre la inmunidad, 2) se estudia el efecto de los estresores administrados en el laboratorio, y 3) se intenta encontrar una asociación entre el estrés de la vida diaria y la frecuencia de enfermedades infecciosas que se padecen.

Efecto del estrés natural sobre la inmunidad:
Se ha mantenido que los estresores naturales (ej., duelo, separación o divorcio, paro, exámenes académicos, cuidado de enfermos de Alzheimer, catástrofes, etc.) disminuyen la inmunidad, particularmente la inmunidad celular; esta disminución de la inmunidad se revela por un descenso de la proliferación linfocitaria inducida por mitógenos, un descenso de la actividad de las células NK, y un aumento del nivel de anticuerpos anti-herpesvirus (ej., virus del herpes simple, virus de Epstein-Barr).

No obstante, los análisis recientes de los resultados publicados dan un cuadro diferente:
* se observa considerable heterogeneidad de los resultados para la mayoría de los índices de inmunidad utilizados (número de linfocitos, actividad NK, proliferación inducida por los
mitógenos fitohemaglutinina, concanavalina A, y “pokeweed”, aumento del nivel de anticuerpos
contra los virus del herpes y de Epstein-Barr); este hallazgo sugiere variabilidad de los resultados de un experimento a otro. A pesar de la heterogeneidad de los resultados, se observan, en conjunto, las asociaciones siguientes entre estrés y diversos índices de inmunidad:
* aumento del número de leucocitos sanguíneos; de estos, desciende el número de linfocitos T totales y de linfocitos T CD4+; cuando los resultados se expresan como porcentajes de cada tipo de célula, en vez de en números absolutos, se observa un descenso del porcentaje de neutrófilos, de linfocitos T totales, de linfocitos T CD4+, de linfocitos T CD8+, de células NK. En conjunto, las alteraciones de los números, o de los porcentajes, de las células son pequeñas.
* no se observa un cambio (estadísticamente) significativo del nivel de anticuerpos de clase IgM, IgG, o IgA.
* aumento del nivel de anticuerpos contra el virus del herpes simple y del virus de Epstein-Barr; este aumento es moderado.
* descenso de la proliferación linfocitaria inducida por los mitógenos fitohemaglutinina y concanavalina A; este descenso es de pequeño a moderado.
* descenso de la producción de interferón durante la estimulación mitogénica; este descenso es moderado.
* descenso del porcentaje de linfocitos que expresan el receptor (CD25) para la interleucina-2 durante la estimulación mitogénica; este descenso es moderado-alto.
* descenso de la actividad de las células NK; este descenso es moderado-bajo.
* aumento de la adherencia de los leucocitos; este aumento es moderado.

Cuando se tiene en cuenta el sexo de los sujetos que participan en los estudios, se observa que las mujeres estresadas presentan un mayor número de linfocitos T totales y T CD4+ que los hombres. Cuando se tiene en cuenta la edad de los sujetos estresados, se observa una asociación positiva entre edad y número de linfocitos T CD4+.
No se sabe si las alteraciones inmunes descritas son clínicamente significativas (es decir, si, por ejemplo, el descenso de inmunidad celular que ocurre durante el estrés predispone al sujeto a contraer una infección).

Se pueden hacer algunos comentarios a las investigaciones mencionadas anteriormente:
Los cuestionarios para la evaluación del estrés de la vida diaria presentan algunos problemas:
* Problemas metodológicos
* Sesgos, en estudios retrospectivos
* Variables de confundido: Edad, sexo, estado socioeconómico, enfermedad concomitante
* No se ha tenido en cuenta la posibilidad de que las alteraciones de la inmunidad atribuidas al estrés se deban, al menos en parte, a cambios conductuales causados por el estrés: Alimentación deficiente, consumo de drogas (legales e ilegales), menor cuidado corporal, etc. (Una excepción son los estudios controlados con voluntarios a los que se les inoculó virus en la nariz).

Referencia:Vidal, J. Psiconeuroinmunología. Ed. UB 2003 Barcelona

Xavier Oñate Pujol
Psicólogo en Barcelona
www.xavieronate.com

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