Thursday 19 de July de 2007

Intervención psicológica e Inmunidad

¿Qué formas de intervención psicológica se han utilizado en el estudio del efecto de la intervención sobre la inmunidad?. Se ha utilizado: Relajación (con o sin visualización), hipnosis, condicionamiento clásico, terapia cognitivo-conductual, y confrontación de experiencias estresantes.

Efecto sobre la inmunidad de las intervenciones psicológicas:

1) Hipnosis. Normalmente, se hipnotizan los sujetos y se les pide que modifiquen (aumenten o disminuyan) la intensidad de la respuesta inmune que sigue a la inyección del antígeno. En general, se inyectan, en la piel, antígenos que provocan reacciones de hipersensibilidad inmediata o retardada, y la inyección se hace inmediatamente antes de la hipnosis, durante la hipnosis, o después de la hipnosis. Se mide la inflamación producida por la reacción de hipersensibilidad.

Los resultados han sido los siguientes:
En cuanto a la reacción de hipersensibilidad inmediata (desencadenada por la inyección de alérgenos en sujetos alérgicos, o de histamina en sujetos no alérgicos) se ha conseguido, en conjunto, disminuir el eritema, pero no la induración, cuando la orden hipnótica fue disminuir la inflamación; no obstante, estos resultados dependen de la hipnotizabilidad de los sujetos: Los altamente hipnotizables redujeron el eritema y la induración, mientras que los sujetos poco hipnotizables no alteraron ni el eritema ni la induración. No se ha conseguido aumentar ni el eritema ni la induración por sugestión hipnótica, tanto en sujetos muy hipnotizables como en sujetos poco hipnotizables. El efecto sobre la inflamación se ejerció a nivel de la fase inflamatoria, no de la fase inmune (desencadenamiento por el alérgeno y anticuerpos IgE).

En cuanto a la reacción de hipersensibilidad retardada, los resultados son contradictorios:
Algunos estudios lograron descensos del eritema, mientras que otros estudios no obtuvieron ningún efecto.
En conjunto, se ha logrado aumentar la adherencia de los neutrófilos, aunque también se dan resultados contradictorios.
Se ha conseguido aumentar la concentración salivar de anticuerpos IgA, cuando la sugestión hipnótica fue de aumentarla.

2) Relajación. Se pide a los sujetos que se relajen (mediante diversos procedimientos) y se evalúa un índice de inmunidad antes y después de la relajación. Los procedimientos de relajación han sido: Relajación muscular progresiva, con o sin biofeedback, imaginación guiada, meditación, auto-hipnosis, cintas de cassette con instrucciones, relajación simple (con el sujeto sentado, de pie, o acostado), masaje, flotar en agua salada. A veces, se les pide a los sujetos que visualicen un cambio en un índice de inmunidad (ej., aumento del número de leucocitos).

Los resultados han sido:
Se ha conseguido, en general, aumentar la concentración de IgA en saliva, pero no en sangre.
Resultados contradictorios en cuanto al número de leucocitos sanguíneos totales: Descenso (con relación a los sujetos control) en unos experimentos o ausencia de cambio en otros experimentos, aunque, en general, no se ha logrado modificar el número de leucocitos.
La relajación no ha alterado, en general, el número de linfocitos B, T CD4, T CD8, o células NK.
Resultados contradictorios en cuanto a la proliferación linfocitaria inducida por el mitógeno concanavalina A, y resultados negativos en la proliferación linfocitaria inducida por los mitógenos fítohemaglutinina y “pokeweed”.
No se ha conseguido alterar la actividad citolítica de las células NK.
El tiempo invertido por los sujetos en la relajación (de 1 a 23 horas) no influye en los resultados anteriores.

3) Confrontación de experiencias estresantes. La hipótesis de que el enfrentarse activamente ; experiencias estresantes puede mejorar la inmunidad se ha comprobado en dos grupos de estudios En uno de los grupos, los sujetos describieron, por escrito o verbalmente, durante varios días, su experiencias traumáticas (ej., violación, incesto, fracaso personal); en el otro, los sujetos (paciente con fobia a las serpientes) recibieron tratamiento de desensibilización (que aumentó el sentido de autoeficacia de los pacientes).

En los estudios de revelación de experiencias traumáticas, los resultados son contradictorios: La revelación de traumas mejoró la inmunidad celular (evaluada por una mejor respuesta autógena del linfocito T a la fitohemaglutinina, o por un descenso del nivel de anticuerpos anti-virus d Epstein-Barr), o no la alteró (no se observaron variaciones, con respecto a los sujetos control, en e nivel de anticuerpos anti-virus de Epstein-Barr); además, se ha descrito un descenso del número d linfocitos T CD4 en sangre. Los resultados también son contradictorios en cuanto al uso d: Servicio Médico: La revelación de traumas disminuyó, o no alteró, el número de visitas al Servicio Médico en los meses siguientes a la revelación de traumas. Por otra parte, la comunicación d experiencias estresantes aumentó el nivel de anticuerpos tras la vacunación contra la hepatitis B. En el estudio de desensibilización fóbica, se aumentó el número de linfocitos sanguíneos.

4) Terapia cognitivo-conductual. Se han llevado a cabo estudios con enfermos de cáncer.

Posibles mecanismos por los que la intervención psicológica afecta a la inmunidad
¿De qué forma actúa la intervención psicológica para alterar la inmunidad?. No se conoce la respuesta a esta pregunta, pero se pueden formular algunas hipótesis:

* La relajación es un componente de la hipnosis y de las técnicas de relajación; en este caso, la relajación conseguida disminuiría el tono simpático y la actividad del eje hipotálamo-hipófisis- adrenal, con el descenso consiguiente del nivel de cortisol, y de aquí su efecto favorecedor de la inmunidad.
* Los sujetos hipnotizados pueden alterar alguna actividad autónoma (ej., frecuencia cardiaca, temperatura de la piel) según la orden dada por el hipnotizador; el efecto sobre alguna manifestación de la respuesta inmune (ej., la inflamación iniciada por los anticuerpos o las células inmunes) ocurriría por el mismo mecanismo.
* En la revelación de experiencias traumáticas, la experiencia estresante, y la inhibición psicológica que la acompaña, incrementarían el estrés, lo que aumentaría el tono simpático y el nivel de cortisol, que disminuirían la inmunidad. Por tanto, el alivio de ese estrés (mediante la revelación de las experiencias estresantes) revertiría los cambios neuroendocrinos e inmunes. No obstante, la mera revelación de las experiencias estresantes, con la manifestación consiguiente de emoción, no basta para producir mejoras en la salud: Para ello, el sujeto tendría que encontrar sentido a la experiencia estresante y a la emoción que la acompaña.

Ideas principales
La evidencia disponible no permite afirmar que una intervención psicológica en sujetos sanos (sin enfermedades médicas) altere siempre la inmunidad. Cuando se ha conseguido modificar la inmunidad, la modificación obtenida ha sido pequeña y no se conoce bien el mecanismo por el cual la intervención psicológica ha alterado la respuesta inmune.

Referencia:Vidal, J. Psiconeuroinmunología. Ed. UB 2003 Barcelona

Xavier Oñate Pujol
Psicólogo en Barcelona
www.xavieronate.com

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