Se plantea la cuestión de si los estados de ánimo positivos (p.ej., risa, buen humor) afectan (mejoran) la inmunidad. Para investigar esta cuestión se ha utilizado el método experimental y el método correlacional.
En el método experimental, se induce buen humor viendo películas de risa, y no se altera el humor, o se induce humor negativo, mediante películas neutras o tristes; se miden diversos índices de inmunidad (generalmente la concentración de IgA salivar, aunque también se han medido otros índices) antes y después de las películas, y se pasan cuestionarios para evaluar el estado de ánimo y el uso del humor (p.ej., el “Situational Humor Response Questionnaire”, o Cuestionario de la respuesta situacional de humor, que evalúa la habilidad para responder con alegría a diversas situaciones; el “Sense of Humor Questionnaire”, o Cuestionario del sentido del humor, el “Coping Humor Scale”, o Escala de afrontamiento mediante el humor, que evalúa la tendencia a usar el humor como estrategia de afrontamiento al estrés).
En el método correlacional, se administran los cuestionarios de humor en momentos diferentes y se correlacionan las puntuaciones en los cuestionarios con los niveles de IgA salivar e incluso con la frecuencia de infecciones de las vías respiratorias superiores.
Cuando se utiliza el método experimental, la mayoría de los estudios, aunque no todos ellos, encuentran que la exposición a vídeos de risa incrementa la concentración salivar de IgA (con relación a la medida anterior al vídeo o a la del grupo que ve vídeos neutros o tristes). Los resultados con respecto a otros índices de inmunidad (actividad NK, cociente “número de linfocitos T CD4+ / número de linfocitos T CD8+”, concentración sanguínea de diversas citocinas) son inconsistentes; además, la mayoría de estos estudios presentan errores metodológicos (ausencia de grupo control, errores estadísticos de tipo I, etc.), por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes acerca del efecto del humor sobre esos índices de inmunidad.
Cuando se utiliza el método correlacional, los resultados son inconsistentes, aunque hay más estudios que no encuentran asociación (entre la concentración salivar de IgA y las puntuaciones en los cuestionarios de humor) que los estudios que encuentran asociación.
En conjunto, la evidencia disponible no permite afirmar que el buen humor aumenta la concentración de IgA salivar o de otras medidas de inmunidad.
Referencia:Vidal, J. Psiconeuroinmunología. Ed. UB 2003 Barcelona
Xavier Oñate Pujol
Psicólogo en Barcelona
www.xavieronate.com
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