Friday 27 de July de 2007

Psicología: fenomenología y modelos fenomenológicos

Dentro de la psicología fenomenológica o fenomenología pueden encuadrarse la terapia centrada en el cliente, la terapia guestáltica, el análisis transaccional, el psicodrama, la bioenergética y la terapia existencial. Autores: Rogers, Perls, Berne, Moreno, Lowen, May y Frankl. Las características básicas de los modelos fenomenológicos -también llamados humanistas o, lo que es cada vez más frecuente, experienciales- son las siguientes:

Autonomía personal y responsabilidad social. Por un lado, el ser humano es capaz de dirigir su propio desarrollo y de tomar decisiones, y es responsable de sus actos. Por otro, esta autonomía personal es la que permite ser responsable ante la sociedad. No se enfatizan las habilidades del cliente o las estrategias para afrontar el ambiente, ya que se considera que cuanto más se acerque el cliente a su potencial de desarrollo, más capaz será de encontrar soluciones a los problemas externos de su vida sin ayuda de nadie. De hecho, se tiende a considerar contraproducente ofrecer ayuda directa a un cliente para resolver sus problemas, puesto que de este modo el cliente puede hacerse más dependiente del terapeuta y perder la oportunidad de que sus ideas y sentimientos sean su guía.

Autorrealización. Cada persona posee de forma innata un potencial de crecimiento o autorrealización, una tendencia a desarrollarse y a progresar hacia la madurez. Las personas son vistas como básicamente buenas y orientadas hacia metas positivas (amor, felicidad, armonía, creatividad). El desarrollo de la tendencia hacia la autorrealización depende en gran parte de la satisfacción de las necesidades básicas del organismo. Por ejemplo, Maslow ha señalado que para buscar la autorrealización es necesario satisfacer primero cuatro tipos de necesidades básicas: fisiológicas (hambre, sed, sexo), psicológicas (seguridad), de relación social (pertenencia, aceptación) y autoestima (respeto a uno mismo) (Kendall y Norton-Ford, 1982/1988).

Orientación hacia metas y búsqueda de sentido. Las acciones humanas son intencionales, van dirigidas a metas. Ahora bien, la persona se mueve no sólo por motivaciones materiales, sino también por valores -tales como la libertad, justicia y dignidad- que suponen un intento de trascender la propia existencia.

Concepción global de la persona. Esta se considera como un conjunto integrado en el que sentimiento, pensamiento y acción forman un todo. Se considera, por tanto, que en el tratamiento las personas han de ser atendidas en su conjunto. Centrarse en problemas específicos se considera de poca utilidad, ya que esto puede generar nuevos problemas (dependencia) e interferir en el propio crecimiento personal de los clientes.

Punto de vista fenomenológico. Se considera que el comportamiento de una persona está determinado principalmente por la percepción que tiene de sí misma y del mundo. Las personas crean la “realidad” a partir de sus percepciones idiosincrásicas. Se piensa que sólo se puede comprender a una persona si se es capaz de percibir las cosas como ella las percibe. Se espera que al ir revelando sus percepciones al terapeuta, el cliente se hará más consciente de esas percepciones y de cómo guían su comportamiento.

Énfasis en el aquí y ahora. Se concede poca o menos importancia a la historia del cliente. Se acentúan la experiencia inmediata (momento a momento de la sesión terapéutica) y las emociones. El foco de la terapia rara vez se aleja de lo que está sucediendo durante la sesión.
El terapeuta no adopta el papel de experto que sabe y decide qué es lo mejor para el cliente.

Finalmente, se da más importancia a las actitudes del terapeuta que a las técnicas concretas. La relación entre cliente y terapeuta se considera el medio único o fundamental a través del cual se consigue la autorrealización. Por tanto, la discusión del pasado o la planificación del manejo de situaciones problemáticas futuras son menos útiles que la vivencia en el presente de una relación con otra persona que acepta incondicionalmente al cliente.

Referencia:Bados, A. La intervención psicológica y sus modelos. Ed. UB, Barcelona

Xavier Oñate Pujol
Psicólogos en Barcelona
www.xavieronate.com

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