Sunday 12 de August de 2007

Un estudio vincula el uso de psicofármacos a la imagen de la mujer débil y pasiva

Un estudio que profundiza en los factores culturales de la prescripción de medicamentos, coordinado por la Universidad de Granada, ha demostrado que el mayor consumo de psicofármacos entre mujeres está asociado a la construcción de una imagen de la mujer como persona más débil, pasiva y dependiente.

El estudio, realizado en Andalucía, Madrid y el País Vasco, y coordinado por la antropóloga de la Universidad de Granada (UGR) Nuria Romo Avilés, ha tratado de recoger la experiencia de mujeres a las que les habían prescrito psicofármacos (antidepresivos, tranquilizantes o
somníferos) y de profesionales de atención primaria y psiquiatría que los recetan, según informó la UGR.

En ambos casos se repiten ciertos estereotipos, que el equipo de investigación asocia a la construcción social del género. “Yo creo que tiene que ver con la construcción de una imagen de la mujer como persona más débil, pasiva, dependiente y con ciertas patologías inespecíficas�, sostiene Nuria Romo. De un millón y medio de personas que consumen somníferos o tranquilizantes de forma habitual en nuestro país, el 75% son mujeres.

Por otro lado, un estudio del Instituto de la Mujer del año 2000 indicaba que el 70% de la población femenina española había tomado alguna vez este tipo de medicamentos, que en muchos casos requieren receta médica. “A las mujeres en el ámbito médico se las ve más necesitadas de medicación por el tema del malestar�, explica la investigadora, quien sostiene que existe un modelo previo que se transmite entre los profesionales sanitarios y que, ante
situaciones inespecíficas expresadas por las mujeres (donde no existe una patología clara), tienden a prescribir psicofármacos. Conflictos familiares, estrés laboral, un examen importante o la pérdida de confianza en sí mismas son algunas de las causas que las mujeres achacan al malestar y a la utilización de psicofármacos.

Según los datos que maneja Romo, a las mujeres se les diagnostica ansiedad tres veces más que a los varones. Sin embargo, para la coordinadora del estudio esto no respondería tanto a condicionantes fisiológicos como a esquemas culturales que determinan ciertos comportamientos según el género, y estos prejuicios afectan tanto a Sanidad como a las propias mujeres. Así, el estudio coordinado desde la Universidad de Granada ha puesto de relieve que la elevada prescripción de psicofármacos al sexo femenino no es sólo una cuestión de prejuicios médicos.

“Muchas de las mujeres acudieron a la consulta demandando alguno de estos medicamentos, recomendadas por sus madres, hermanas o amigas�, reconoce Romo, para quien esta manera de construir la personalidad según el género hace que ellas estén más dispuestas que los varones a solicitar ayuda. Estos factores, unidos a la falta de terapias alternativas como la creación de grupos de mujeres, hacen que se mantenga el ciclo de la prescripción y utilización de este tipo de sustancias, cuyo uso se ha incrementado en España un 250% en los últimos diez años, en contra del criterio de los expertos de la Organización de las Naciones Unidas sobre el abuso de estos medicamentos.

La Vanguardia. 10/01/05 p. 33
www.lavanguardia.com

Xavier Oñate Pujol
Psicólogo Barcelona
www.xavieronate.com

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