DOCTOR PIM VAN LOMMEL, MÉDICO CARDIÓLOGO; INVESTIGA REGRESOS DE LA MUERTE
LLUÃ?S AMIGUET - 20/02/2002
TenÃa 42 años y sufrió un infarto en el autobús. Llegó a mi hospital en coma, ya azul, sin pulso ni respiración. Lo intubamos. La enfermera tuvo que quitarle la prótesis dental para conectarle el tubo…
-¿Y murió?
-ClÃnicamente estaba muerto. Pero al cabo de hora y media su corazón volvió a latir débilmente. Después de una semana abrió los ojos y la primera persona que vio fue aquella enfermera que le habÃa intubado cuando él estaba en coma…
-¿Y…?
-Fue la enfermera la que casi sufre un ataque entonces, porque el paciente que ella habÃa visto muerto la saludó y le dio las gracias por haberle intubado con mimo. Y le preguntó dónde habÃa puesto su prótesis dental…
-No es la primera vez que se explican estas experiencias: túneles, luces, cosas asÅ
-Es la primera vez que la prestigiosa “The Lancet” (diciembre 2001) publica un estudio como el mÃo, que desafÃa nuestro concepto de conciencia.
-Cuénteme.
-Es el primer estudio prospectivo, no retrospectivo; es decir, no explicamos experiencias después de la muerte (EDM), ya sufi-cientemente documentadas, sino que apuntamos las causas que las producen.
-Pues explique, explique.
-Estudiamos 344 casos de pacientes que habÃan sufrido un ataque cardiaco y estaban clÃnicamente muertos. Sólo 62 de ellos (el 18 por ciento) habÃa experimentado una EDM.
-No son muchos.
-Precisamente por eso, no aceptamos la explicación meramente fisiológica de esas EDM. Como sabe, hay tres explicaciones médicas hoy aceptadas para justificar las EDM.
-No lo sabÃa, pero me estoy enterando.
-Pues sÃ. La primera es fisiológica: la anoxia (falta de oxÃgeno) en el cerebro darÃa lugar a alucinaciones, luces blancas y demás.
-Resplandor blanco al final del túnel…
-SÃ. Luego hay otra teorÃa, la psicológica, que sostiene que esas EDM son fruto del miedo a la muerte. Y luego una tercera teorÃa afirma que las EDM son consecuencia de la mezcla de anoxia y el miedo a la muerte.
-¿Y usted qué cree?
-Yo he demostrado que no puede ser la anoxia, pues todos los pacientes la padecen y, por tanto, todos tendrÃan también que experimentar una EDM. En cambio, sólo el 18 por ciento tiene una EDM. Tampoco acepto la teorÃa psicológica, porque los 344 pacientes que entrevisté no tienen conciencia de haber sufrido ese miedo a la muerte.
-¿Y son sinceros siempre?
-Sus recuerdos son precisos, claros y muchas veces comprobables, como el de la prótesis que le explicaba antes. Vamos, hombre: no cuestione mi estudio. ¿Por qué no cuestiona conmigo nuestra idea de conciencia?
-Estoy dispuesto.
-Muchos médicos, cuando oyen estas historias de sus pacientes, prefieren atribuirlas a alucinaciones, al trauma, a lo que sea, porque esas experiencias cuestionan su concepto de conciencia y de muerte.
-¿Y usted?
-Yo ya no puedo aceptarlo tras mis 31 años de cardiólogo y haber visto morir a cientos de pacientes y “resucitar” a decenas de ellos. La medicina oficial considera que la conciencia es un producto del cerebro y por lo tanto desaparece cuando desaparecen las funciones cerebrales.
-Eso tiene su lógica…
-¡Pero la realidad y mi experiencia lo desmienten! Estos enfermos con sus EDM demuestran que hay conciencia después de la muerte y la tenÃan cuando ya estaban clÃnicamente muertos y sus funciones cerebrales eran inexistentes. Su percepción estaba encima de su cuerpo y fuera de él. ¡Y tuvieron experiencias ultrasensoriales comprobadas!
-¿Y usted qué piensa?
-Me interesa el concepto de conciencia como retransmisor de ondas, una especie de televisión que repite ondas que llegan de otro sitio. Asà que, aunque el cerebro deje de funcionar, la conciencia sigue retransmitiendo.
-Interesante.
-Y me intriga ver cómo las experiencias después de la muerte cambian la vida de mis pacientes. ¿Sabe que el 70 por ciento de los regresados se divorciaron poco después?
-¿Por qué?
-Porque eran otras personas y su nueva personalidad no casaba con su antigua pareja. Cuando regresan de la muerte, los pacientes con una EDM ya son otras personas.
-¿Por qué?
-Han perdido el miedo a la muerte, pues han estado allà y saben que no pasa nada, que de algún modo siguen estando en alguna parte.Y eso les cambia su manera de vivir.
-Pero no son ellos ya…
-¡Por ahà va usted bien! Ahora siga pensando conmigo…
-Lo intentaré.
-¿Cómo es posible que cambiemos nuestro cuerpo hasta la última célula unas 50 veces en 80 años -si es que llegamos a vivirlos- y sigamos siendo nosotros?
-¿Somos nosotros?
-Siga haciéndose preguntas. ¿Está la conciencia ligada a nuestro yo o puede ir más allá? Está claro que puede ir más allá de la muerte. Lo hemos demostrado.
-Pero los que vuelven no son ellos…
-Siga pensando.
-Doctor, no sé si yo quiero ir más allá.
-Ese es el problema de muchos humanos y, no crea, también de muchos médicos.
-¿Y usted?
-A mÃ, trabajar en este estudio me ha cambiado la vida porque, si no temes la muerte, cambias tu vida.
La Vanguardia. 20 de febrero de 2002
Xavier Oñate Pujol
Psicólogos Barcelona
www.xavieronate.com
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