El DSM-IV describe el insomnio como la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la sensación de no haber tenido un sueño reparador durante al menos un mes. A menudo aparece una combinación de dificultades para dormir y despertares frecuentes durante la noche. Esta alteración del sueño (o la fatiga diurna asociada) provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
El insomnio se suele dividir en transitorio (de unos días a tres o cuatro semanas de duración) y crónico ( a partir de tres o cuatro semanas de duración):
- Los factores psicológicos intervienen en cerca de un 80% de los pacientes con quejas transitorias; una persona sometida a una situación estresante presenta dificultades del sueño como uno de los primeros síntomas de estrés. Las alteraciones ambientales, los cambios horarios y las crisis emocionales agudas pueden provocar episodios de insomnio.
- La mayor parte de los insomnios crónicos (aunque no todos) están reslacionados con problemas orgánicos, psiquiátricos o conductuales.
Escrito por: Xavier Oñate Pujol
