La característica principal del deseo sexual hipoactivo es la ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y de deseos de actividad sexual de forma persistente y recurrente (según algunos manuales, de una duración mínima de los síntomas de como mínimo 6 meses).
La alteración provoca malestar o dificultades interpersonales. El juicio de inexistencia o bajo deseo sexual debe tener en cuenta factores que, como la edad, el sexo y el contexto de la vida del individuo, afectan a la vida sexual.
Existe poco o ningún interés para buscar estímulos adecuados y aparece poca frustración cuando se priva a estas personas de la oportunidad de una relación sexual. Generalmente, no inician relaciones sexuales.
Debe tenerse en cuenta que la disminución del interés por el sexo va frecuentemente asociada a problemas de excitación o a dificultades para llegar al orgasmo. Es un problema que se da con más frecuencia en mujeres que en varones.
Hay que establecer el diagnóstico diferencial respecto de los siguientes casos:
- Trastorno sexual debido a una enfermedad médica, por ejemplo alteraciones neurológicas, hormonales y metabólicas, etc.
- Trastorno sexual inducido por sustancias, como drogas, fármacos (medicación antihipertensiva) o de la exposición a tóxicos.
-Trastorno sexual que aparece por la presencia de Depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático o por un trastorno de la personalidad.
Causas que pueden dar lugar a un bajo deseo sexual: trastornos endocrinos, insuficiencia renal, diabetes, consumo de antidepresivos, drogas, alcohol… Ansiedad, depresión, bajo nivel de autoestima… así como problemas de pareja y experiencias de situaciones traumáticas relacionadas con el sexo.
Escrito por: Xavier Oñate Pujol
