<<Los pequeños actos perversos son tan cotidianos que parecen normales. Empiezan con una sencilla falta de respeto, con una pequeña mentira o sutil manipulación. Pero sólo los encontramos insoportables si nos afectan directamente. Luego, si el grupo social en el que aparecen (familia, compañeros de trabajo…) no reacciona, estos actos se transforman progresivamente en verdaderas […]