Terapia Familiar y de Pareja

En el momento que nacemos entramos a formar parte de un sistema (familiar, social, cultural…) en el que todos los miembros son interdependientes. Esto implica que un cambio en un miembro de la familia afecta al resto de los miembros del grupo. Así, según la Terapia Familiar Sistémica, cuando nos encontramos con un problema familiar (que una hija haya entrado en depresión, por ejemplo) no es un problema de la persona en concreto sino de toda la familia.

Bert Hellinger, a través de la metodología de las Constelaciones Familiares, constató que los problemas con que nos encontramos (a nivel personal, de pareja o familiar) a menudo son consecuencia o incluso repeticiones de problemas no resueltos por las generaciones que nos preceden.

Considera que las personas tendemos, por un amor “desordenado” e inconsciente, a implicarnos e identificarnos en los conflictos no resueltos de los familiares que nos preceden, incluidos nuestros antepasados.

¿Y qué entendemos por “amor desordenado”? Hellinger habla de los Órdenes del Amor como aquellas leyes naturales que permiten que el amor fluya en el seno de una familia, llegando a todos sus miembros sin exclusión. Estas leyes no son ninguna ideología ni dogma, sino el fruto de la experiencia de más de veinticinco años de trabajo y la confirmación de miles de Terapeutas Familiares que trabajamos con su metodología.

Los Órdenes del Amor son, entre otros, la vinculación, la lealtad y el equilibrio entre el dar y recibir de los miembros del sistema; el respecto de la jerarquía implícita en el sistema (un hijo no puede pretender estar por encima de sus padres); el reconocer y tomar los padres y antepasados tal como son y han sido; el reconocer el lugar que corresponde a todos los miembros (sin excepción) que han formado y forman parte del sistema familiar…

El orden y el bienestar familiar se rompe en situaciones que han supuesto un trauma para la familia no superado: Enfermedades frecuentes a la familia (cáncer, infartos…); familiares injustamente tratados, olvidados o excluidos; violaciones, intimidaciones o abusos sexuales; muertes trágicas, de guerra, violentas o accidentales; herencias, fraudes o secretos familiares; depresiones, alcoholismo, adicciones o trastornos alimentarios; abortos provocados o espontáneos…

Para que una familia esté en equilibrio, pues, es necesario que esta esté en orden, es decir, que cada miembro ocupe el lugar que le corresponde, que se exprese el dolor reprimido para poderlo trascender, que todos los miembros que forman parte del sistema familiar sean reconocidos y honrados, sin que nadie quede excluido.

Cuando estos órdenes no son respetados, por ejemplo a través de la expulsión de un familiar, de una injusticia cometida u olvidando la muerte prematura de un miembro de la familia, se pueden generar situaciones conflictivas que acaban recayendo en las siguientes generaciones de manera totalmente inconsciente.

Esta conciencia familiar intenta restablecer el orden haciendo que alguna persona de las siguientes generaciones se identifique con el sentimiento de uno de los sus antepasados para que se resuelva dicha situación. Estas implicaciones pueden manifestarse en forma de conflictos familiares, destinos trágicos, enfermedades, trastornos físicos y mentales o comportamientos conflictivos.

De este modo podemos ver cómo la situación presente de una persona y sus problemas pueden tener relación con los conflictos y vivencias de sus antepasados, aunque éstos ya no estén vivos.

Devolver los órdenes naturales que se hayan podido romper dentro de una familia es el camino que trae a la resolución de los problemas que una persona puede sufrir y permite que el amor pueda fluir produciendo bienestar y descanso en los miembros de la familia.

El objetivo del trabajo en Constelaciones Familiares es, pues:
- Trabajar nuestro sistema familiar para que los órdenes del amor fluyan a través de él.
- Tomar responsabilidad de nuestra propia vida desde nuestro lugar en el sistema y en el mundo.
- Liberarnos de los miedos, depresiones y angustias existenciales que a menudo no nos pertenecen.
- Encontrar nuestro lugar en las relaciones de pareja.
- Conectar con nuestra autoestima y con nuestra salud física, mental, emocional y espiritual.

Artículos Relacionados
¿Qué son las Constelaciones Familiares Sistémicas?
Otras terapias familiares (I)
El Síndrome de Alienación Parental
Constelaciones Familiares en Barcelona