Depresión, Tristeza y Desánimo

En ciertos momentos de nuestra vida las personas nos podemos encontrar con un estado de ánimo apagado, donde predomina la tristeza, las pocas ganas de hacer cosas, una sensación de angustia, de preocupación y de ansiedad; nos falla la concentración, tenemos sentimientos de culpa o incluso hemos pensado en el suicidio. Seguramente, a pesar de los intentos de salir, no acabamos de poder hacerlo, y es cuando tenemos que pedir la ayuda de un profesional.

Por otra parte, la inestabilidad del estado anímico también incluye aquellas situaciones en que la persona se siente omnipotente y llena de energía, con una euforia expansiva y desmesurada, y que tiene consecuencias peligrosas para ella y la gente de su entorno. Son los síntomas de los episodios maníacos, que a menudo se combinan con periodos de depresión y que indican la presencia de un Trastorno Bipolar.

El tratamiento de la depresión combina la Terapia cognitivo conductual, la Terapia Familiar Sistémica, las Flores de Bach y otros recursos psicoterapéuticos como la PNL. Se dirige hacia dos metas consecutivas: que la persona recupere la estabilidad anímica, sintiéndose mejor con sí misma y con el entorno, que se libere de las cargas que probablemente no le corresponden y que aprenda recursos y habilidades para afrontar las situaciones que el día a día trae de una manera positiva, activa y llena de coraje.

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