Hay una vitalidad, una fuerza de vida, una aceleración que se traduce en acción a través de ti. Y como siempre y en todo momento sólo hay un “Yo”, esta expresión es única. Si la bloqueas, nunca se manifestará por ningún otro medio y se perderá. El mundo no la tendrá. No depende de ti determinar si es buena o no, ni si es mejor o peor que otras expresiones. Tu tarea es mantener el canal abierto.

Martha Graham, considerada una de las pioneras de la danza moderna, expresó con mucha claridad la importancia de estar sintonizados con lo que nos da vitalidad y fuerza de vida: mantenernos conectados con lo que nos trasciende y que puede tomar muchos nombres: Espíritu, mente mayor, Dios, Absoluto … al mismo tiempo, y de manera sutil, remarca la importancia de mantenernos con humildad en el lugar que nos corresponde: simplemente ser canales. Cuando nos juzgamos, nos menospreciamos, o nos comparamos, cerramos la puerta a la expresión única de lo divino a través nuestro.

Qué paz da descubrir que no somos nadie! Por que desde ese nadie, no hay necesidad de aparentar lo que no somos. Desde ese Vacío es cuando se puede manifestar el Todo a través nuestro. Siguiendo la metáfora de Carlos Ávila, “no somos más que un agujero por donde se manifiesta, si lo permitimos, la Existencia”.